En un giro inesperado de los acontecimientos, la coartada de Nick se encuentra al borde del colapso tras la visita sorpresiva del inspector Alden. El protagonista, que ha ingresado a prisión haciéndose pasar por un recluso común, tiene como objetivo obtener información sobre un inminente ataque terrorista dirigido a un prominente miembro de la mafia rusa.
Las autoridades han descubierto que la mafia rusa está organizando un gran ataque terrorista en Estados Unidos, aunque persisten muchas incógnitas sobre el lugar y la forma en que se llevará a cabo. En este contexto, las fuerzas de seguridad han logrado capturar a Yuri, el hijo del líder mafioso, quien ahora se encuentra recluido en una cárcel de alta seguridad. Desde su celda, Yuri controla diversas operaciones y es fundamental para desentrañar los planes terroristas.
Infiltración y riesgos
A pesar de su encarcelamiento, Yuri goza de privilegios especiales que lo mantienen protegido. La única forma viable de obtener información crucial es infiltrarse en su círculo cerrado de presidiarios. Nick asume esta arriesgada tarea; sin embargo, su misión enfrenta complicaciones desde el inicio. Los demás reclusos comienzan a sospechar de él debido a rumores sobre un posible informante dentro de la prisión. Para desvirtuar estas acusaciones, Nick se esfuerza por demostrar su lealtad y que no es un infiltrado.
La situación se torna aún más delicada cuando Alden Parker decide realizar una visita inesperada a Nick, lo que podría poner en jaque toda su operación encubierta y amenazar su vida en el entorno carcelario.